Hay días en los que abres tu journal, tienes una página completamente en blanco y simplemente no sabes qué escribir.
Y está bien.
El journaling no consiste en tener siempre algo interesante que contar. A veces, simplemente comenzar con una pequeña idea puede ayudarte a descubrir pensamientos, recuerdos y emociones que no sabías que querías expresar.
Aquí tienes algunas ideas para esos momentos en los que no sabes por dónde empezar.
Empieza con una pregunta
Las preguntas pueden ser una excelente manera de desbloquear tus ideas.
Prueba con alguna de estas:
- ¿Cómo me siento hoy realmente?
- ¿Qué ha estado ocupando mi mente últimamente?
- ¿Qué fue lo mejor de mi día?
- ¿Qué me gustaría cambiar?
- ¿Qué estoy esperando con ilusión?
- ¿Qué quiero recordar de este momento de mi vida?
No tienes que responderlas todas. Elige una y deja que tus pensamientos fluyan.
Escribe sobre tu día
No necesitas que haya ocurrido algo extraordinario.
Puedes escribir sobre una conversación que tuviste, algo que viste, una comida que disfrutaste, una canción que escuchaste o simplemente cómo fue tu día.
Los momentos cotidianos también forman parte de nuestra historia.
Escribe sin detenerte
Si sigues sin saber qué escribir, prueba algo muy sencillo:
“Ahora mismo estoy pensando en…”
Continúa la frase y escribe durante unos minutos sin preocuparte por la gramática, el orden o si lo que estás escribiendo tiene sentido.
La idea no es crear un texto perfecto, sino dejar que tus pensamientos salgan.
Haz una lista
No siempre tienes que escribir párrafos.
Puedes hacer listas como:
- Cosas que me hacen feliz
- Lugares que quiero conocer
- Películas que quiero ver
- Personas que me inspiran
- Cosas que quiero aprender
- Recuerdos que quiero conservar
- Metas para este año
Una simple lista puede convertirse en una página completa.
Mira hacia atrás
Busca una fotografía antigua, escucha una canción que te recuerde a otra época o piensa en un momento importante de tu vida.
Pregúntate:
¿Qué recuerdo de ese momento?
Escribe lo que recuerdes: dónde estabas, quién estaba contigo, qué sentías y por qué ese momento sigue siendo importante.
No tienes que escribir todos los días
El journaling no debe convertirse en una obligación.
Algunos días escribirás páginas completas y otros días solamente una frase. Incluso puede haber días en los que no escribas nada.
Tu journal es tu espacio. Tú decides cómo utilizarlo.
La página en blanco también es parte del proceso
No tengas miedo de dejar una página sin terminar o de escribir algo que parezca pequeño o insignificante.
A veces, una frase sencilla puede convertirse en un recuerdo importante con el paso del tiempo.
Lo más importante es comenzar.
No necesitas saber exactamente qué escribir. Solo necesitas escribir la primera palabra.
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